Cotopaxi, oficialmente Provincia de Cotopaxi, es una de las 24 provincias de la República del Ecuador, localizada en la región sierra del país, al centro-norte del país. Su capital es Latacunga. La provincia toma el nombre del volcán más grande e importante de su territorio, el volcán Cotopaxi.
Cotopaxi se encuentra dividida políticamente en 7 cantones. Según el
último ordenamiento territorial, la provincia de Cotopaxi pertenece a la
región centro 3 comprendida también por las provincias de Pastaza, Chimborazo y Tungurahua.
Cotopaxi tiene un gran número de pobladores indígenas que se dedican a
las labores agrícolas. En Cotopaxi se producen alimentos como el maíz,
cebada, papa, brócoli, trigo, y se cultivan flores para exportación(en
las zonas templadas), mientras que en zonas más cálidas o subtropicales
se cultiva cacao, banano, café y caña de azúcar, así como algunas frutas
tropicales. Grandes extensiones de terreno en esta provincia son
destinados a los pastos aptos para el ganado vacuno. Se produce leche,
carne y lácteos.
¡Oh forestal
liturgia de las horas,
oh forestal
encanto de esperar
tendido en un escaño de una plaza de pueblo.
Arriba el cielo como un mar.
Abajo los árboles verdes
y el corazón latiente y forestal.
De repente una música de alas blancas se extiende
y un coro de oros puros hiende el azul sutil.
Como a una flor del mar los dedos de las redes
esta música absorta me ha aprisionado a mí.
Dulce coro anglicano; delgada voz unánime
que he sentido doblarse como un junco en la brisa,
mientras el cielo inmóvil es un extenso oído
y la tierra una iglesia rural cantando misa.
Más que sabor a música tienes sabor a pan.
Pan provincial, aroma de manzanas maduras.
En este quieto día solo yó te he probado,
yo y el viento que, a veces, se detiene y escucha.
Música de esta plaza, cruzas, corres. Te alejas.
Errante olor a siembras y frutas y follajes.
He aquí mi corazón que la esperaba a Ella,
ávido de seguirte para siempre en tu viaje.
Y eres como una puerta abierta bajo el cielo,
puerta por donde pasa toda la voz del mar;
ante tí se arrodillan los ingleses del pueblo
y mi corazón, triste de esperar.
Dulce coro anglicano que arrodillado escucho
mientras espero a mi novia
en la mañana de un Domingo provincial.
PABLO NERUDA.

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